El dolor mamario, como síntoma aislado, es el motivo de consulta más frecuente en una consulta de patología mamaria. Pese a ello, no siempre se diagnostica ni se aborda de forma correcta. Muchas veces incluso no se valora suficientemente el impacto que supone en la mujer que lo padece, por el simple hecho de no tratarse de un proceso maligno de la mama. 

El dolor mamario,  es patológico cuando interfiere en la vida normal de la mujer y así queda reflejado, en el estudio de Ader, por ejemplo, realizado  sobre una población de 1.171 mujeres, el dolor mamario estaba presente en un 36% de las mismas, e interfería con la actividad sexual normal en el 48%, con su actividad física en el 37%, con su actividad social en el 12% y con su trabajo normal el 8%. Un 10% refería padecerlo durante más de la mitad de sus vidas. 

Existen diferentes tipos de dolor mamario. Aquel relacionado con el momento del ciclo menstrual en el que nos encontramos, se trata de un dolor ciclico o mastodínia.  Aquel que en principio no tiene  relación con el ciclo menstrual, llamado mastalgia o dolor no cíclico y el origen del dolor puede estar en la mama o fuera de ella (dolor referido) y por último un dolor mamario mixto en el que ambas condiciones pueden darse de forma simultánea. Identificar qué tipo de dolor padecemos es básico para hacer un abordaje correcto. Hoy hablamos en concreto de la MASTODINIA. 

La mastodinia es un cuadro de congestión mamaria que aparece en la fase premenstrual (de tres a cinco días antes de la menstruación).

A parte del dolor, no es infrecuente que notes  tensión, hipersensibilidad y aumento del volumen mamario, síntomas que en principio van a desaparecer con la menstruación. En casos más acusados, estos síntomas pueden aparecer de forma más precoz ya desde la ovulación y que se prolonga durante toda la fase lútea. Se cree que la base fisiopatológica es un desequilibrio hormonal entre estrógenos y progesterona (por un exceso de estrógeno o por un déficit de progesterona). 

El diagnóstico se realiza por el cuadro clínico característico que describe la paciente y la exploración.  Realizar pruebas de imagen como ecografías, mamografías, tomosíntesis, etc… de entrada no están indicadas (siempre que la exploración mamaria sea normal) y se deberían realizar en caso de persistencia del dolor pese al tratamiento y cambios de estilo de vida. 

En la historia clínica es muy importante descartar posibles fármacos que pueden causar o empeorar este dolor, la lista es enorme, pero sin ir más lejos los anticonceptivos hormonales o la terapia hormonal sustitutiva pueden ser los causantes de este dolor mamario.

Revisar el tipo de dieta y recomendar la disminución/eliminación de las metilxantinas también ayudará a mejorar el dolor (café, cacao, té, cola, mate, etc.), aumentar el consumo de alimentos ricos en vitaminas A, B y E y reducir el consumo de grasas animales, sal y otros alimentos que puedan favorecer la retención de líquidos sobretodo en 2º fase de ciclo. 

Otras medidas preventivas son abandonar el consumo de alcohol, tabaco, mantener un estilo de vida activo y saludable y asegurarnos que el tipo, la talla y copa del sujetador que usas es la adecuada para tí. 

El tratamiento puede incluir junto con los cambios comentados anteriormente, dar suplementos de vitamina E, B1, B6, fitoterapia con Vitex Agnus Castus o Aceite de Onagra, antinflamatorios locales o tratamiento hormonal local en casos de fracaso de tratamiento. 

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